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María, no me cuelgues, deja que te diga que te he dejado marchar por amor, porque si tú habias tomado ya la decisión de irte yo no quería ser un obstáculo, sino todo lo contrario facilitarte esa decisión tan dolorosa que has tomado. ¡Cuánto lo siento cariño! Quiero que sepas que jamás he hecho nada en mi vida que no fuera por el placer de poder compartirla contigo, que te quiero tanto que hasta he pensado en perderte para que tu no sufras mas con mi ignorancia de no haber aprendido a convivir contigo, ni haber leído en tus ojos y en tu alma lo que me estabas pidiendo a grito que te dijera ‘que te quiero, que te quiero como compañera, como amiga, como amante…. Eres para mi la inseparable, aliada e incondicional acompañante…. quiero estar a tu lado para ser tu bastón, tus ojos y tus oídos, te quiero amor mío….
Al otro lado del teléfono, sólo se escuchaba una respiración fuerte y un llanto, ella no podía hablar en ese momento, sólo sabía que el cielo se abría a sus pies y notaba que flotaba, seguía llorando y escuchando las palabras de amor más bonitas que jamás había escuchado, todo le sonaba a música…..estas palabras iban cayendo en su corazón, una tras otras, hasta que abrieron su alma, por fin oía todo aquello que había anhelado durante años. Hasta que llegó un momento y dijo
– Amor mío……….
Fin

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