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Sentí desde que salí de casa que sería un día grande, que me traería de él almohadas para descansar mi alma y mi mente, así que ya partí con ganas de contemplar la belleza del paisaje apenas alterada por el ser humano, era un día en el que podría pasar cualquier cosa. 

Anduve, anduve y anduve…. hasta que después de un recodo mi alma se paraliza para contemplar la belleza que tengo delante de mí: paisajes que te dejan sin aliento, en el que sólo quieres retener en tus ojos todo lo que estas viendo, pero sin prisas, sólo quieres escuchar los mensajes que te susurran a través del viento. Lugares en los que relajas tu alma y todo tu ser: te recargas. Sitios que sabes ya que ninguna cámara podrá captar los sentimientos y el bienestar que te producen y  que quieres compartir con las personas que más quieres porque sabes lo que van a sentir; es ahí cuando me siento pequeña, muy pequeña

Siempre llevare en mi mente este mágico momento. Me ayudará y me reconstruirá cuando me encuentre un poco perdida. Hoy cierro una puerta para abrir otra, al igual que el ocaso da paso a la noche,  la noche al amanecer y este al día. He vuelto.

  

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