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Sentí desde que salí de casa que sería un día grande, que me traería de él almohadas para descansar mi alma y mi mente, así que ya salí con ganas de contemplar la belleza del pasaje apenas alterada por el ser humano. salí predispuesta a enamorarme; anduve, anduve y anduve hasta que después de un recodo mi alma se paraliza para contemplar la belleza que tengo delante mía; paisajes que te dejan sin aliento, en el que sólo quieres retener en tus ojos todo lo que estas viendo, pero sin prisas, sólo quieres escuchar los mensajes que te susurran a través del viento. Los escuchas todo lo que tienen que decirte, relajas tu alma y todo tu ser: te recargas. Sitios que sabes ya que ninguna cámara podrá captar lo que estás sintiendo, lugares que quieres compartir con las personas que más quieres y que sabes ya lo que van a sentir, ahí me siento pequeña, muy pequeñaSiempre llevare en mi mente este mágico momento . Me ayudará y me reconstruirá cuando me encuentre un poco perdida. 

Hoy cierro una puerta para abrir otra, al igual que el ocaso da paso a la noche y la noche al día. He vuelto.

 

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